VIAJES.Mar, montaña, cultura y gastronomía sin salir de la penísula.
Viajar es conocer, es vivir en unos momentos especiales las formas de ser y sentir de otros lugares. Quizás no es necesario recorrer demasiados kilómetros para encontrarnos con nuevas culturas, paisajes sorprendentes y momentos inigualables.
Cantabria es una opción. Verdes infinitos, gastronomía diversa, montañas en las que la naturaleza muestra su máxima expresión, playas con foto cambiante en función de la marea… Cantabria es un buen lugar para descubrir un lugar diferente, infinito como dicen los eslóganes publicitarios, y sin salir del país.
Viajes a este destino se presentan con cierta asiduidad, como el que ofrece ahora ZN Viajes.
SANTANDER
Una vez en Cantabria, Santander, la capital, es lugar de visita obligada. La ciudad se ordena en torno a un gran puerto natural, utilizado desde antes del imperio romano.
El entorno paisajístico es privilegiado, con amplios espacios verdes y playas, destacando la zona de Mataleñas, Sardinero y La Magdalena, donde tuvo su residencia estival Alfonso XIII. Los edificios del centro, y también el carácter de los santanderinos, todavía rezuman de aquella elegancia en la que la capital cántabra era el lugar de veraneo de la corte.
Pese a su majestuosidad, Santander conserva muy poco de su casco viejo, destruido en 1941 por un incendio que alcanzó incluso a su catedral gótica, totalmente restaurada.
DE COMILLAS A ALTAMIRA
Arena fina y dorada son dos de las características de las playas de la costa central de Cantabrial, que tiene en Comillas y Suances dos de los destinos más conocidos. Además, en esta zona se encuentra Santillana del Mar, la ciudad que alberga las Cuevas de Altamira.
Los núcleos de población de la comarca son auténticos exponentes de la perfecta simbiosis entre la naturaleza y la creación del hombre, encerrando muchos de ellos una gran riqueza histórica y monumental.
Comillas presenta un carácter eminentemente aristocrático, ligado al veraneo de los reyes de España en los pagos del Marqués de Comillas desde finales del siglo pasado. Destacan las edificaciones vinculadas al marquesado - el palacio, el "Capricho de Gaudí"- y el casco antiguo de la villa, de los siglos XVII y XVIII.
Apenas unos kilómetros tierra adentro encontramos a Santillana del Mar, uno de los conjuntos urbanos (siglos XII al XVIII) mejor cuidados y conservados que hoy en día pueden contemplarse. Sus calles medievales nos conducen irremediablemente hacia el foco artístico mas importante de Cantabria: la Colegiata románica de Santa Juliana y su magnífico claustro.
Las Cuevas de Altamira, no muy lejos de Santillana, albergan las pinturas rupestres más importantes del arte cuaternario, con las reconocidas escenas de bisontes y ciervos.
SANTOÑA Y LAREDO
Aunque en dos comarcas distintas, estas dos poblaciones están cercanas.
Santoña es la ciudad de la anchoa. Ir a Santoña y probar unas buenas anchoas del Cantábrico es una delicia que no podemos dejar escapar. La población dispone de una importante flota pesquera y concentra en sus factorías, junto con Laredo y Colindres, el artesano trabajo del salazón y la conserva de la anchoa y el bonito. No podemos olvidar a las finísimas almejas de Pedreña, las navajas y las excelentes langostas de Isla que podemos degustar en tabernas y restaurantes cercanos al puerto.
Laredo también es pesquero. De hecho, forma parte de las "cuatro villas marineras" junto con San Vicente,Castro Urdiales y Santander.
Ciudad antigua, aparece en las cantigas de Alfonso X el Sabio y también la menciona Don Quijote al describir su linaje. Fue puerto real para la unión con Europa.
Es una de las principales localidades turísticas. Además de la gastronomía y de sus playas, podemos disfrutar de su excepcional naturaleza, con la playa del Regatón o con el conjunto de playa y dunas que forma la denominada ‘Salvé’.
CASTRO URDIALES
En la orilla misma con el País Vasco, la ciudad ‘más vasca’ de Cantabria. De origen romano, con el yacimiento de Flavióbriga, bajo todo el subsuelo, a unos dos metros de profundidad, Castro Urdiales conserva un interesante casco viejo, con callejuelas de gran sabor que invitan al paseo antes del disfrute de uno de los principales atractivos de la villa: su gastronomía.
La cocina castreña conquista con sus besugos y caracoles, acompañados por los productos de la industria conservera del municipio. Entre ellos, son sin duda las anchoas en aceite de oliva las que gozan de mayor reconocimiento.
La villa ofrece además una edificación popular muy característica, con balconadas de madera orientadas a los jardines del paseo de Amestoy, que logró en 1978 el reconocimiento como Conjunto Histórico.
Un destino sencillo, sin salir de la península y, en el caso del viaje que ha preparado ZN Viajes, al alcance de todos, ya que podemos recorrer Cantabria en 6 días a pensión completa por 168 euros.
Viajar es conocer, es vivir en unos momentos especiales las formas de ser y sentir de otros lugares. Quizás no es necesario recorrer demasiados kilómetros para encontrarnos con nuevas culturas, paisajes sorprendentes y momentos inigualables.
Cantabria es una opción. Verdes infinitos, gastronomía diversa, montañas en las que la naturaleza muestra su máxima expresión, playas con foto cambiante en función de la marea… Cantabria es un buen lugar para descubrir un lugar diferente, infinito como dicen los eslóganes publicitarios, y sin salir del país.
Viajes a este destino se presentan con cierta asiduidad, como el que ofrece ahora ZN Viajes.
SANTANDER
Una vez en Cantabria, Santander, la capital, es lugar de visita obligada. La ciudad se ordena en torno a un gran puerto natural, utilizado desde antes del imperio romano.
El entorno paisajístico es privilegiado, con amplios espacios verdes y playas, destacando la zona de Mataleñas, Sardinero y La Magdalena, donde tuvo su residencia estival Alfonso XIII. Los edificios del centro, y también el carácter de los santanderinos, todavía rezuman de aquella elegancia en la que la capital cántabra era el lugar de veraneo de la corte.
Pese a su majestuosidad, Santander conserva muy poco de su casco viejo, destruido en 1941 por un incendio que alcanzó incluso a su catedral gótica, totalmente restaurada.
DE COMILLAS A ALTAMIRA
Arena fina y dorada son dos de las características de las playas de la costa central de Cantabrial, que tiene en Comillas y Suances dos de los destinos más conocidos. Además, en esta zona se encuentra Santillana del Mar, la ciudad que alberga las Cuevas de Altamira.
Los núcleos de población de la comarca son auténticos exponentes de la perfecta simbiosis entre la naturaleza y la creación del hombre, encerrando muchos de ellos una gran riqueza histórica y monumental.
Comillas presenta un carácter eminentemente aristocrático, ligado al veraneo de los reyes de España en los pagos del Marqués de Comillas desde finales del siglo pasado. Destacan las edificaciones vinculadas al marquesado - el palacio, el "Capricho de Gaudí"- y el casco antiguo de la villa, de los siglos XVII y XVIII.
Apenas unos kilómetros tierra adentro encontramos a Santillana del Mar, uno de los conjuntos urbanos (siglos XII al XVIII) mejor cuidados y conservados que hoy en día pueden contemplarse. Sus calles medievales nos conducen irremediablemente hacia el foco artístico mas importante de Cantabria: la Colegiata románica de Santa Juliana y su magnífico claustro.
Las Cuevas de Altamira, no muy lejos de Santillana, albergan las pinturas rupestres más importantes del arte cuaternario, con las reconocidas escenas de bisontes y ciervos.
SANTOÑA Y LAREDO
Aunque en dos comarcas distintas, estas dos poblaciones están cercanas.
Santoña es la ciudad de la anchoa. Ir a Santoña y probar unas buenas anchoas del Cantábrico es una delicia que no podemos dejar escapar. La población dispone de una importante flota pesquera y concentra en sus factorías, junto con Laredo y Colindres, el artesano trabajo del salazón y la conserva de la anchoa y el bonito. No podemos olvidar a las finísimas almejas de Pedreña, las navajas y las excelentes langostas de Isla que podemos degustar en tabernas y restaurantes cercanos al puerto.
Laredo también es pesquero. De hecho, forma parte de las "cuatro villas marineras" junto con San Vicente,Castro Urdiales y Santander.
Ciudad antigua, aparece en las cantigas de Alfonso X el Sabio y también la menciona Don Quijote al describir su linaje. Fue puerto real para la unión con Europa.
Es una de las principales localidades turísticas. Además de la gastronomía y de sus playas, podemos disfrutar de su excepcional naturaleza, con la playa del Regatón o con el conjunto de playa y dunas que forma la denominada ‘Salvé’.
CASTRO URDIALES
En la orilla misma con el País Vasco, la ciudad ‘más vasca’ de Cantabria. De origen romano, con el yacimiento de Flavióbriga, bajo todo el subsuelo, a unos dos metros de profundidad, Castro Urdiales conserva un interesante casco viejo, con callejuelas de gran sabor que invitan al paseo antes del disfrute de uno de los principales atractivos de la villa: su gastronomía.
La cocina castreña conquista con sus besugos y caracoles, acompañados por los productos de la industria conservera del municipio. Entre ellos, son sin duda las anchoas en aceite de oliva las que gozan de mayor reconocimiento.
La villa ofrece además una edificación popular muy característica, con balconadas de madera orientadas a los jardines del paseo de Amestoy, que logró en 1978 el reconocimiento como Conjunto Histórico.
Un destino sencillo, sin salir de la península y, en el caso del viaje que ha preparado ZN Viajes, al alcance de todos, ya que podemos recorrer Cantabria en 6 días a pensión completa por 168 euros.





















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de Página66.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.31