David Sabido Bustos, coordinador UPyD La Montaña / Alcoy.
Son ya varias legislaturas, demasiados años consecutivos, en que la ciudad de Alcoy y los alcoyanos estamos siendo tratados como cobayas. Un campo de pruebas donde poner en práctica políticas de diseño y donde aplicar revanchismos cainitas entre compañeros de partido.
Fue durante las legislaturas del gobierno popular cuando las rencillas partidistas en el seno de los populares entre los llamados zaplanistas y campistas se hicieron más que evidentes. Ante los constantes desencuentros entre el exalcalde y sus compañeros en Valencia, los alcoyanos pagamos las consecuencias porque había que acabar con el núcleo zaplanista y eso sólo era posible alentando a la gente contra el entonces Alcalde. A lo que fueron legislaturas de derroche y mala gestión se sumó la falta de inversión por parte de la Generalitat o el ninguneo constante a la ciudad y a los alcoyanos desde Les Corts. Y ante este tsunami tripartito ahí tenemos aquel PP que utilizó Alcoy para “renovar” la cúpula del partido a nivel local, en el papel de bote salvavidas.
Y llegamos a la actualidad con un Gobierno tripartito, que no tienen ningún rubor a la hora de aseverar que Alcoy es el campo de pruebas de lo que pretenden para toda la Comunidad Valenciana en unos pocos años. Y ante este experimento en que nos volvemos a encontrar los alcoyanos, nos encontramos con un gobierno rehén de esta política de diseño trazada desde no se sabe muy bien dónde. Nos encontramos con unos socialistas que en lugar de encontrar su única preocupación en sacar a la ciudad del atolladero en que se encuentra, andan entre Alicante y Valencia explicando que no pueden aguantar por más tiempo este pacto tripartito que hace aguas por todos lados.
Y en medio de ese tira y afloja nos encontramos los ciudadanos, atónitos ante la situación que tenemos delante de nosotros y haciéndonos la pregunta de: ¿oigan y de nosotros quién se preocupa?
La desafección de la ciudadanía con respecto a los políticos crece de forma alarmante y la situación que tenemos ante nosotros no ayuda en nada a curar ese germen que preocupantemente comienza a instalarse en la ciudadanía. Alcoy lleva demasiados años siendo ciudad rehén (hostage city) y esta situación en el peor momento de la historia moderna de nuestro país, es verdaderamente preocupante pues se evidencia cada día más que los políticos no son solución para ninguno de los problemas que sufrimos, sino más bien son un actor más de este gran problema nacional.
Son ya varias legislaturas, demasiados años consecutivos, en que la ciudad de Alcoy y los alcoyanos estamos siendo tratados como cobayas. Un campo de pruebas donde poner en práctica políticas de diseño y donde aplicar revanchismos cainitas entre compañeros de partido.
Fue durante las legislaturas del gobierno popular cuando las rencillas partidistas en el seno de los populares entre los llamados zaplanistas y campistas se hicieron más que evidentes. Ante los constantes desencuentros entre el exalcalde y sus compañeros en Valencia, los alcoyanos pagamos las consecuencias porque había que acabar con el núcleo zaplanista y eso sólo era posible alentando a la gente contra el entonces Alcalde. A lo que fueron legislaturas de derroche y mala gestión se sumó la falta de inversión por parte de la Generalitat o el ninguneo constante a la ciudad y a los alcoyanos desde Les Corts. Y ante este tsunami tripartito ahí tenemos aquel PP que utilizó Alcoy para “renovar” la cúpula del partido a nivel local, en el papel de bote salvavidas.
Y llegamos a la actualidad con un Gobierno tripartito, que no tienen ningún rubor a la hora de aseverar que Alcoy es el campo de pruebas de lo que pretenden para toda la Comunidad Valenciana en unos pocos años. Y ante este experimento en que nos volvemos a encontrar los alcoyanos, nos encontramos con un gobierno rehén de esta política de diseño trazada desde no se sabe muy bien dónde. Nos encontramos con unos socialistas que en lugar de encontrar su única preocupación en sacar a la ciudad del atolladero en que se encuentra, andan entre Alicante y Valencia explicando que no pueden aguantar por más tiempo este pacto tripartito que hace aguas por todos lados.
Y en medio de ese tira y afloja nos encontramos los ciudadanos, atónitos ante la situación que tenemos delante de nosotros y haciéndonos la pregunta de: ¿oigan y de nosotros quién se preocupa?
La desafección de la ciudadanía con respecto a los políticos crece de forma alarmante y la situación que tenemos ante nosotros no ayuda en nada a curar ese germen que preocupantemente comienza a instalarse en la ciudadanía. Alcoy lleva demasiados años siendo ciudad rehén (hostage city) y esta situación en el peor momento de la historia moderna de nuestro país, es verdaderamente preocupante pues se evidencia cada día más que los políticos no son solución para ninguno de los problemas que sufrimos, sino más bien son un actor más de este gran problema nacional.



















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