Artículo de Jorge Sedano, concejal no adscrito.
Banco Malo, ¡no!, malos banqueros, que no es lo mismo. Nos guste o no, ese malvado, inextricable, y sutil, enredo llamado “sistema financiero” es decir “la banca” es quizás hoy, con la que está cayendo, más necesario que nunca para que este “chiringuito político-financiero” no se vaya al carajo y, lo que es por, nosotros tras él. Esa es, lamentablemente, la cruda realidad del momento. Ellos solitos la lían y entre todos la pagamos y hasta la próxima. Si nos gusta bien y sino también. Cosas del sistema. Y claro la gente se pregunta: ¿y qué es el sistema? ¿Quién manda en el sistema? Menudo invento eso de que la culpa es del sistema.
Perdón por meterme con los banqueros en general, porque no es cierto que todos hayan sido un desastre. Ahí tienen ustedes a Caixa Ontinyent, un ejemplo de gestión digno de imitar y estudiar, lo reconoció así el mismo Ministro de ramo el otro día. Por cierto, ¿se acuerdan ustedes de la Caja de Crédito de Alcoy…? hay comparaciones que duelen ¡ufff¡.
Cómo es la vida ¡qué barbaridad¡ ¡vivir para ver¡ yo empleado de un banco y haciendo “propaganda gratuita” a la competencia, a Caixa Ontinyent, pero es que de los dirigentes de las cajas y los bancos en general y del mío en particular (si digo lo que pienso…). Bueno, mejor me callo, además creo que todos pensamos más o menos lo mismo en este asunto. Pero bueno, todos no han actuado igual en la gestión de bancos y cajas, pues hay excepciones muy honrosas, ahí está Caixa Ontinyent, la Caixa donde, por cierto, trabaja uno de mis mejores amigos, alcoyano él y que es, incluso, más serio, austero y responsable que la propia Caixa Ontinyent.
En este mundo de “mentiras macroeconómicas” que nos ha tocado vivir nos han vendido, como siempre “la burra vieja a precio de yegua lechal”, recuerden sino la cantinela mediática, especialmente en estos últimos años, intentando convencernos sobre las bondades de tener solo unas pocas entidades financieras en el sistema financiero tipo “grandes monstruos corporativos” en pro de la eficiencia y eficacia del sistema financiero y su óptimo funcionamiento. ¡Y un churro!. ¡Mentira cochina!, ahí está Caixa Ontinyent haciendo las cosas bien (y encima rima).
Los dirigentes de esta entidad, Caixa Ontinyent han demostrado a día de hoy que ellos, y no otros, tienen razón, “que el tamaño no importa”. Y usted se preguntará ¿Qué el tamaño no importa?. No, la respuesta es no. Eso del tamaño, según parece… también es mentira. Y entonces yo me pregunto ¿será que lo que importa, realmente, no es el tamaño sino, la buena gestión del tamaño?. ¿Digo yo?. No se, no se…seguramente sí. No sea usted mal pensado.
Pero lo cierto y, lamentablemente, sin bromas, porque la cosa no está para bromas, es que con medias verdades, una tremenda falta de ética empresarial y ningún atisbo de vergüenza hoy se venden, casi a diario, bancos, como el mío, “por 1 euro”. Perdón, digo el “mío” porque mis compañeros de trabajo y yo hemos defendido al banco como si fuera realmente nuestro. Ilusos, no era nuestro, era del “sistema”. No era nuestro, era de los otros…del sistema y por eso ha ocurrido lo que ha ocurrido, porque el “sistema” no tiene un corazón sensiblero como el de mis compañeros de trabajo, el sistema, simplemente, no tiene corazón, y solo tiene un “gran pedazo de hígado” es decir, una especie de “mamotreto hepático” tamaño Coca.Cola familiar causado por el mejor “Cardhu” de todos los tiempos. Sentimientos no, pero bilis la mejor destilada.
Lo cierto es, que dentro del mal, como empleado del banco, a mis compañeros de trabajo y a mí siempre nos consuela pensar que hubiese sido más “humillante” que nos hubiesen vendido por una peseta de las del Caudillo. Un euro siempre es un euro y por tanto una muerte más digna, faltaría más. Se trata de una muerte ciento sesenta y seis veces más digna que si hubiese sido vendido por una “miserable peseta”.
Una de las mejores cosas que me han ocurrido durante los cuarenta años de vida laboral ha sido el lujo de compartir amistad, trabajo e ilusión durante muchos años con mis compañeros de trabajo en el banco. No los nombro uno a uno porque podría olvidar a alguno y a todos tengo un inmenso cariño. No hay derecho a que gente honrada, profesional y que lo ha dado todo por su empresa, al final descubra que todo su esfuerzo ha sido para nada, bueno para nada no, porque si ha servido para que algunos se hayan lucrado y hayan hecho posible que nuestra empresa valga hoy un euro.
Compañeros/as, hoy nuestra empresa por la que tanto hemos luchado y por la que muchos hemos hecho tantas horas extras gratis vale un euro o una peseta, que más da. Pero eso no es del todo cierto, lo realmente cierto es que los que no valen ni una peseta, son quienes nos han conducido a esta situación, los que no valen ni una peseta son los que han traicionado la confianza de nuestros clientes, a los que nosotros siempre hemos tratado como si fueran de la familia. Los que no valen ni una peseta son los que han jugado al “monopoly” con dinero de otros. Esos no valen ni una peseta.
Vosotros, en cambio, queridos compañeros no tenéis precio ni para mí y ni para muchos clientes que durante años han sentido vuestro trato cercano y vuestro buen hacer profesional, Vosotros representáis como miles y miles de compañeros trabajadores de la banca en España “no el banco malo” sino la “BANCA BUENA” es decir la cara humana de la banca con nombre y apellidos, vosotros representáis “LA BANCA BUENA” de toda la vida, la banca de trato directo y afable donde la confianza era el valor más importante. “LA BANCA BUENA” no ha muerto…eso, como el tamaño, también es mentira, a “LA BANCA BUENA” la han matado los de siempre. Descanse en paz, RIP por siempre o que Caixa Ontinyent me quite la razón. ¡ojalá!.
Banco Malo, ¡no!, malos banqueros, que no es lo mismo. Nos guste o no, ese malvado, inextricable, y sutil, enredo llamado “sistema financiero” es decir “la banca” es quizás hoy, con la que está cayendo, más necesario que nunca para que este “chiringuito político-financiero” no se vaya al carajo y, lo que es por, nosotros tras él. Esa es, lamentablemente, la cruda realidad del momento. Ellos solitos la lían y entre todos la pagamos y hasta la próxima. Si nos gusta bien y sino también. Cosas del sistema. Y claro la gente se pregunta: ¿y qué es el sistema? ¿Quién manda en el sistema? Menudo invento eso de que la culpa es del sistema.
Perdón por meterme con los banqueros en general, porque no es cierto que todos hayan sido un desastre. Ahí tienen ustedes a Caixa Ontinyent, un ejemplo de gestión digno de imitar y estudiar, lo reconoció así el mismo Ministro de ramo el otro día. Por cierto, ¿se acuerdan ustedes de la Caja de Crédito de Alcoy…? hay comparaciones que duelen ¡ufff¡.
Cómo es la vida ¡qué barbaridad¡ ¡vivir para ver¡ yo empleado de un banco y haciendo “propaganda gratuita” a la competencia, a Caixa Ontinyent, pero es que de los dirigentes de las cajas y los bancos en general y del mío en particular (si digo lo que pienso…). Bueno, mejor me callo, además creo que todos pensamos más o menos lo mismo en este asunto. Pero bueno, todos no han actuado igual en la gestión de bancos y cajas, pues hay excepciones muy honrosas, ahí está Caixa Ontinyent, la Caixa donde, por cierto, trabaja uno de mis mejores amigos, alcoyano él y que es, incluso, más serio, austero y responsable que la propia Caixa Ontinyent.
En este mundo de “mentiras macroeconómicas” que nos ha tocado vivir nos han vendido, como siempre “la burra vieja a precio de yegua lechal”, recuerden sino la cantinela mediática, especialmente en estos últimos años, intentando convencernos sobre las bondades de tener solo unas pocas entidades financieras en el sistema financiero tipo “grandes monstruos corporativos” en pro de la eficiencia y eficacia del sistema financiero y su óptimo funcionamiento. ¡Y un churro!. ¡Mentira cochina!, ahí está Caixa Ontinyent haciendo las cosas bien (y encima rima).
Los dirigentes de esta entidad, Caixa Ontinyent han demostrado a día de hoy que ellos, y no otros, tienen razón, “que el tamaño no importa”. Y usted se preguntará ¿Qué el tamaño no importa?. No, la respuesta es no. Eso del tamaño, según parece… también es mentira. Y entonces yo me pregunto ¿será que lo que importa, realmente, no es el tamaño sino, la buena gestión del tamaño?. ¿Digo yo?. No se, no se…seguramente sí. No sea usted mal pensado.
Pero lo cierto y, lamentablemente, sin bromas, porque la cosa no está para bromas, es que con medias verdades, una tremenda falta de ética empresarial y ningún atisbo de vergüenza hoy se venden, casi a diario, bancos, como el mío, “por 1 euro”. Perdón, digo el “mío” porque mis compañeros de trabajo y yo hemos defendido al banco como si fuera realmente nuestro. Ilusos, no era nuestro, era del “sistema”. No era nuestro, era de los otros…del sistema y por eso ha ocurrido lo que ha ocurrido, porque el “sistema” no tiene un corazón sensiblero como el de mis compañeros de trabajo, el sistema, simplemente, no tiene corazón, y solo tiene un “gran pedazo de hígado” es decir, una especie de “mamotreto hepático” tamaño Coca.Cola familiar causado por el mejor “Cardhu” de todos los tiempos. Sentimientos no, pero bilis la mejor destilada.
Lo cierto es, que dentro del mal, como empleado del banco, a mis compañeros de trabajo y a mí siempre nos consuela pensar que hubiese sido más “humillante” que nos hubiesen vendido por una peseta de las del Caudillo. Un euro siempre es un euro y por tanto una muerte más digna, faltaría más. Se trata de una muerte ciento sesenta y seis veces más digna que si hubiese sido vendido por una “miserable peseta”.
Una de las mejores cosas que me han ocurrido durante los cuarenta años de vida laboral ha sido el lujo de compartir amistad, trabajo e ilusión durante muchos años con mis compañeros de trabajo en el banco. No los nombro uno a uno porque podría olvidar a alguno y a todos tengo un inmenso cariño. No hay derecho a que gente honrada, profesional y que lo ha dado todo por su empresa, al final descubra que todo su esfuerzo ha sido para nada, bueno para nada no, porque si ha servido para que algunos se hayan lucrado y hayan hecho posible que nuestra empresa valga hoy un euro.
Compañeros/as, hoy nuestra empresa por la que tanto hemos luchado y por la que muchos hemos hecho tantas horas extras gratis vale un euro o una peseta, que más da. Pero eso no es del todo cierto, lo realmente cierto es que los que no valen ni una peseta, son quienes nos han conducido a esta situación, los que no valen ni una peseta son los que han traicionado la confianza de nuestros clientes, a los que nosotros siempre hemos tratado como si fueran de la familia. Los que no valen ni una peseta son los que han jugado al “monopoly” con dinero de otros. Esos no valen ni una peseta.
Vosotros, en cambio, queridos compañeros no tenéis precio ni para mí y ni para muchos clientes que durante años han sentido vuestro trato cercano y vuestro buen hacer profesional, Vosotros representáis como miles y miles de compañeros trabajadores de la banca en España “no el banco malo” sino la “BANCA BUENA” es decir la cara humana de la banca con nombre y apellidos, vosotros representáis “LA BANCA BUENA” de toda la vida, la banca de trato directo y afable donde la confianza era el valor más importante. “LA BANCA BUENA” no ha muerto…eso, como el tamaño, también es mentira, a “LA BANCA BUENA” la han matado los de siempre. Descanse en paz, RIP por siempre o que Caixa Ontinyent me quite la razón. ¡ojalá!.





















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