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Separatismo, el más ruín egoismo

Redacción - Dijous, 24 de Gener del 2013
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Francisco Martínez, Adj. Análisis Político UPyD Alcoy / La Montaña. El 3 de Abril de 1924 Pedro Pujol en el periódico ABC redactó un artículo muy interesante titulado “Interesantes manifestaciones de Pío Baroja sobre el separatismo catalán”. El artículo está basado en unas manifestaciones que un redactor del periódico “El Progreso” atribuye al ilustre escritor. Es sumamente curioso que aquellas manifestaciones de aquel lejano 3 de abril de 1924 son tan actuales que parecen haberse escrito hoy mismo. Son un reflejo del pasado pero que se siguen haciendo presente en la actualidad. Pío Baroja habla de la “intelectualidad catalanista” de la época pero trasladadas al momento actual hablaríamos de los “políticos catalanistas”. Una de las afirmaciones mas polémicas es “Afirmo también que no hay raza catalana, ni raza gallega, ni raza vasca, y hasta podemos decir que no hay tampoco raza española; lo que sí hay es una forma espiritual en cada país y en cada región, y esta forma espiritual tiende a fragmentarse, a romperse cuando el Estado se debilita, y tiende a fortificarse cuando el país se levanta y florece.” Es muy interesante que Pió Baroja relacione la fortaleza del Estado con el “espíritu separatista catalán”. Cuando el Estado es débil el “espíritu” es más fuerte. Es curioso, que en un momento de crisis como el que vive actualmente España, que ha debilitado y empobrecido nuestro país, más fuerte es el griterío de los políticos catalanistas pidiendo la “independencia”. A continuación de esta afirmación Pío Baroja afirma con una rotundidad casi profética que: “Todos los pueblos que caen tienen regiones más o menos separatistas, porque el separatismo es el más ruin egoísmo; es el “sálvese quien pueda” de las ciudades, de las provincias o de las regiones”. Detrás de cualquier “independentismo” solamente hay un acto egoísta cuyo único fin es el “sálvese quien pueda”. Es una huida suicida hacia un “yo y lo mío primero”. Los independentismos son individualistas y excluyentes. No buscan el bien común de todos sino de unos pocos. Y sus argumentaciones, cargadas de razones aparentemente razonables, son grandes falacias que pretenden justificar por encima de todo sus grandes mentiras y mitos. Cuando una mentira se repite muchas veces y durante mucho tiempo siempre termina pareciendo una gran verdad. Pero si rascas un poquito no es oro todo lo que reluce en los pensamientos nacionalistas. Parece que no vamos a prender la gran lección que nos transmite esta crisis económica: El camino para salir de esto no es el mirar por mis propios intereses sino procurar el bien común de todos sin exclusiones ni privilegios. Las familias se han unido más cuando más grande ha sido la dificultad. Lo padres jubilados acaban acogiendo, alimentando y ayudando a sus hijos y nietos, todos juntos intentan superar las dificultades. ¿Qué pensaríamos de ese padre jubilado que en estos momentos difíciles se desentiende de sus hijos y nietos para disfrutar el sólo de su ínfima paga e irse fiesta?. ¿Y sí los bancos de alimentos y las caritas españolas dejaran de recibir la ayuda desinteresada de aquellos que aportan los alimentos y las ayudas económicas? La solidaridad es fundamental en estos momentos. Ser solidario implica dejar de mirar mi ombligo y levantar la cabeza para ver las necesidades que me rodean. Los nacionalismos, los separatismos, los independentismos actuales tienden a ser poco solidarios y muy intolerantes. Y el final del artículo recoge una afirmación del ilustre escritor que si las trasladamos a los acontecimientos que vivimos estos días y sobre todo a los políticos catalanes reflejan fielmente un pensamiento de 1924 que se hace presente en 2013. Estas palabras no necesitan muchas explicaciones, hablan por sí solas: “Cataluña es, hoy por hoy, un pueblo grande, un pueblo culto, que no ha encontrado los directores espirituales que necesita, que no ha encontrado sus escritores ni sus artistas, porque una nube de ambiciosos y de petulantes, mucho más ambiciosos y petulantes que los de Madrid, han venido a encaramarse sobre el tablado de la literatura y a pretender dirigir el país. Estos geniecillos pedantescos son los que necesitan cerrar las puertas de su región a los forasteros; son los que necesitan un pequeño escalafón cerrado en donde se ascienda pronto y no haya miedo a los intrusos; son los que quieren reservarse un trozo de tierra, hoy, que nosotros creemos que la tierra debe ser de todos”. En un mundo global, en el que la tierra es de todos, lo parcial no tiene cabida. Lo parcial lleva al aislamiento y a la intolerancia. Cuando creo que lo mío es lo mejor y que yo sólo me basto para vivir más intolerante y poco social me vuelvo. Los pueblos se enriquecen, crecen y engrandecen con la diversidad cultural y étnica. Y se empequeñecen con la discriminación por motivos de raza, lengua, cultura y religión. A lo largo de la historia de la humanidad hemos tenido grandes ejemplos de “nacionalismo” y de “apartheid” que nos han llevado a grandes limpiezas étnicas en nombre de la pureza y de la superioridad de una raza o pueblo sobre otros considerados débiles o inferiores. El “independentismo”, el mirar por mis propios intereses, no engrandece a los pueblos sino más bien los empobrece y los conduce hacia un peligroso abismo cuyo oscuro fondo es un camino hacia todo aquello que deshumaniza al hombre.
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