EDUCACIÓN. El inglés y la educación en un artículo de Manolo Pastor.
De todos es conocido que la lengua internacional es el inglés. Si un alemán y un brasileño quieren entenderse, lo habitual es que acudan al inglés. No es la lengua que más personas hablan en el mundo pero es la lengua que todos hemos decidido establecer cómo oficial. ¿Estamos preparados en España para este escenario?
Un estudiante de hoy, como media, antes de acabar sus estudios obligatorios, contando la etapa de educación primaria y la de secundaria, puede llegar a recibir, como poco, 600 horas de inglés en 10 años. Posteriormente, si decide seguir estudiando, muy probablemente acabe llegando a las 800 horas de este idioma.
Si los plazos se cumplen y todo transcurre con normalidad, un alumno que acabe de estudiar a los 18 - 20 años, sea bachillerato o modulo, debería, teniendo en cuenta la cantidad de horas lectivas recibidas, poder tener una expresión escrita y oral en el idioma más que aceptable. Poder ver una película subtitulada, escuchar una canción, leer una carta o un documento oficial en inglés no debería ser, en absoluto, ningún problema.
Si esto fuera así, obtener el título de inglés B2 (fisrt certifícate) debería ser un mero trámite. Se estima que, el título del A2 equivale a lo estudiado en la secundaria y que el título de B1 a lo estudiado en el bachillerato. Todo aquel que obtuviera un título medio debería tener un nivel de inglés aceptable y todo aquel con un título superior debería ser capaz de usar el inglés de manera fluida.
Pero, y ahora viene la pregunta del millón: Un portugués, por ejemplo, es capaz de asistir a un cine de su ciudad y ver una película en inglés sin ningún tipo de dificultad… ¿Por qué en este país no sucede esto? ¿Por qué en este país somos un cero a la izquierda en la lengua más hablada del mundo?
Supongo que la respuesta, como siempre, es multifactorial y no sólo depende de una sola circunstancia; desde aquí vamos a intentar arrojar un poco de luz, siempre teniendo en cuenta nuestra óptica formativa.
Se podría decir que el error es de base. En los idiomas, por regla general, distinguimos tres capacidades: Saber hablar, escribir y escuchar. Poder hablar y escuchar suelen venir de la mano y, en el caso del aprendizaje de cualquier idioma, este debería ser el principio. El propósito de esta etapa debería ser poder pensar en el idioma que estamos estudiando. Este debería ser el comienzo del aprendizaje. Una vez sabemos pensar, es cuando debemos empezar a desarrollar la última habilidad: la expresión escrita. Este es el proceso que cualquier persona pone en práctica cuando aprende castellano o valenciano. Primero aprendemos a hablarlo y a escucharlo y después, en el colegio, aprendemos a escribirlo. Sin embargo, ¿por qué no ocurre así en el caso del inglés? La respuesta, en nuestra opinión, es bien sencilla: El inglés en nuestro sistema educativo es “solamente” una asignatura. Es un status razonable pero, insuficiente a todas luces.
El mundo cambia, evoluciona y se transforma rápidamente. Vivimos en un mundo cada vez más global, el idioma del mundo es el inglés y no estamos siendo capaces de ponernos en marcha. La globalización es sólo el nombre que le hemos puesto a un tren de alta velocidad al que deberíamos subirnos cuanto antes y al que ya estamos llegando tarde.
De todos es conocido que la lengua internacional es el inglés. Si un alemán y un brasileño quieren entenderse, lo habitual es que acudan al inglés. No es la lengua que más personas hablan en el mundo pero es la lengua que todos hemos decidido establecer cómo oficial. ¿Estamos preparados en España para este escenario?
Un estudiante de hoy, como media, antes de acabar sus estudios obligatorios, contando la etapa de educación primaria y la de secundaria, puede llegar a recibir, como poco, 600 horas de inglés en 10 años. Posteriormente, si decide seguir estudiando, muy probablemente acabe llegando a las 800 horas de este idioma.
Si los plazos se cumplen y todo transcurre con normalidad, un alumno que acabe de estudiar a los 18 - 20 años, sea bachillerato o modulo, debería, teniendo en cuenta la cantidad de horas lectivas recibidas, poder tener una expresión escrita y oral en el idioma más que aceptable. Poder ver una película subtitulada, escuchar una canción, leer una carta o un documento oficial en inglés no debería ser, en absoluto, ningún problema.
Si esto fuera así, obtener el título de inglés B2 (fisrt certifícate) debería ser un mero trámite. Se estima que, el título del A2 equivale a lo estudiado en la secundaria y que el título de B1 a lo estudiado en el bachillerato. Todo aquel que obtuviera un título medio debería tener un nivel de inglés aceptable y todo aquel con un título superior debería ser capaz de usar el inglés de manera fluida.
Pero, y ahora viene la pregunta del millón: Un portugués, por ejemplo, es capaz de asistir a un cine de su ciudad y ver una película en inglés sin ningún tipo de dificultad… ¿Por qué en este país no sucede esto? ¿Por qué en este país somos un cero a la izquierda en la lengua más hablada del mundo?
Supongo que la respuesta, como siempre, es multifactorial y no sólo depende de una sola circunstancia; desde aquí vamos a intentar arrojar un poco de luz, siempre teniendo en cuenta nuestra óptica formativa.
Se podría decir que el error es de base. En los idiomas, por regla general, distinguimos tres capacidades: Saber hablar, escribir y escuchar. Poder hablar y escuchar suelen venir de la mano y, en el caso del aprendizaje de cualquier idioma, este debería ser el principio. El propósito de esta etapa debería ser poder pensar en el idioma que estamos estudiando. Este debería ser el comienzo del aprendizaje. Una vez sabemos pensar, es cuando debemos empezar a desarrollar la última habilidad: la expresión escrita. Este es el proceso que cualquier persona pone en práctica cuando aprende castellano o valenciano. Primero aprendemos a hablarlo y a escucharlo y después, en el colegio, aprendemos a escribirlo. Sin embargo, ¿por qué no ocurre así en el caso del inglés? La respuesta, en nuestra opinión, es bien sencilla: El inglés en nuestro sistema educativo es “solamente” una asignatura. Es un status razonable pero, insuficiente a todas luces.
El mundo cambia, evoluciona y se transforma rápidamente. Vivimos en un mundo cada vez más global, el idioma del mundo es el inglés y no estamos siendo capaces de ponernos en marcha. La globalización es sólo el nombre que le hemos puesto a un tren de alta velocidad al que deberíamos subirnos cuanto antes y al que ya estamos llegando tarde.




















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de Página66.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.177