GASTRONOMÍA. Las investigaciones sobre el vino revelan numerosos beneficios.
La dieta mediterránea está llena de elementos alimenticios beneficiosos para nuestra salud, tales como el tomate, el aceite de oliva, el ajo… pero quizá uno de los productos más saludables es el vino, siempre en cantidades moderadas.
Está más que demostrado que los que beben vino ganan en diferentes aspectos de su vida. Uno de los casos demostrables es el de la ‘paradoja francesa’. Los franceses presentan un índice muy bajo de mortalidad por enfermedades del corazón. ¿La razón? El buen mantenimiento del sistema cardiovascular es debido al resveratrol del vino que ellos suelen beber. La paradoja está en que mueren más por problemas de colesterol debido a los alimentos altos en grasas que consumen.
Desde PastaManía recomiendan “beber una copa de buen vino a la hora de la comida o de la cena, siempre con moderación, ya que permite limpiar y eliminar el colesterol de las paredes arteriales, además de ser el mejor acompañante de un buen plato”.
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Vino[/caption]
El poder antioxidante del vino, sobre todo del tinto, proviene de los taninos, sustancias naturales cuya presencia se percibe en la lengua. De aquí que una copa de vino en cada comida evite que las plaquetas sanguíneas se aglutinen.
El arte de la enología no es solo debido al sabor, aroma y cuerpos infinitos del vino. El beneficio de tomar vino ha provocado que su cultura se extienda y se recomiende su ingesta.
En PastaManía, señalan que “además de un placer, tomar vino en la comida ayuda a la producción de jugos gástricos, necesarios para hacer bien la digestión”.
Entre sus innumerables virtudes, el vino contiene potasio, calcio, hierro, sodio, magnesio y vitaminas B y P, esenciales para mantener una saludable vida.
Eso sí, si el tomar vino pasa de una cantidad mayor de 30 gramos diarios, todo el beneficio posible se esfuma y se convierte en posibles problemas de hígado, cerebro o descalcificación de los huesos.
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El poder antioxidante del vino, sobre todo del tinto, proviene de los taninos, sustancias naturales cuya presencia se percibe en la lengua. De aquí que una copa de vino en cada comida evite que las plaquetas sanguíneas se aglutinen.
El arte de la enología no es solo debido al sabor, aroma y cuerpos infinitos del vino. El beneficio de tomar vino ha provocado que su cultura se extienda y se recomiende su ingesta.
En PastaManía, señalan que “además de un placer, tomar vino en la comida ayuda a la producción de jugos gástricos, necesarios para hacer bien la digestión”.
Entre sus innumerables virtudes, el vino contiene potasio, calcio, hierro, sodio, magnesio y vitaminas B y P, esenciales para mantener una saludable vida.
Eso sí, si el tomar vino pasa de una cantidad mayor de 30 gramos diarios, todo el beneficio posible se esfuma y se convierte en posibles problemas de hígado, cerebro o descalcificación de los huesos.






















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