Bartolomé Sanz Albiñana, doctor en filología inglesa.
En el transcurso de un trabajo de investigación sobre los orígenes remotos del IES Cotes Baixes-Alcoi, un centro educativo cuyo nacimiento se remonta a la primera parte del siglo XIX, he topado unos exámenes-oposiciones a becas convocadas por el Ayuntamiento de esta ciudad. La mencionada convocatoria nace en los primeros años de la dictadura de Primo de Rivera —cabe recordar que la historia reciente de ese centro empieza en 1925—, continúa en la Segunda República, se interrumpe en 1936 y vuelve a aparecer de 1942 a 1955, fecha en que se disuelve el Patronato Local de Formación Profesional, como consecuencia de la aplicación de la Ley Orgánica de Formación Profesional Industrial de 1955, constituyéndose a continuación la Junta Provincial de Formación Profesional Industrial.
Este hecho me animó a rescatar la relación de los becarios, puesto que uno de los objetivos de mi estudio era la recuperación de la memoria y del legado, a ser posible con nombres y apellidos, de tamas relacionados con el centro. Era consciente de que obviar estos datos significaba relegar estos méritos al más absoluto anonimato y silencio, lo cual, a todas luces, habría sido injusto.
A pesar de que la filosofia de premiar y estimular a los buenos estudiantes ya aparece plasmada en la legislación relativa a la enseñanza industrial de 1850, es en la Segunda República (en el caso de Alcoi) cuando aparecen las primeras oposiciones a becas convocadas por el Ayuntamiento. Aunque un examen detenido de las propias instancias y del contenido de esas pruebas sería muy significativo y revelador, sobre todo para establecer una comparación con el tipo de exámenes de la actualidad, no es el objetivo de la presente comunicación.
Apenas podemos recuperar las voces de los alumnos si exceptuamos aquellos merecedores de las becas concedidas por el consistorio alcoyano, ya que otros méritos que se nos escapan totalmente. De ahí el interés en plasmar sus nombres en la relación que sigue.
En el curso 1926-27, la Escuela Elemental de Trabajo de Alcoy —nombre oficial del momento— el alumno merecedor de la beca en el grupo 1º de Preparatorio de Aprendizaje es Enrique Masiá Ferrer; en el grupo 1º de Aprendizaje, Rafael Monllor Pérez; en el grupo 2º de Preparatorio de Aprendizaje, Adolfo Rius Peña y en el grupo 2º de Aprendizaje Emilio Vilaplana Alcaraz. Cada una de las becas ascendía a 1.500 ptas., cantidad equivalente a lo que en los años setenta del mismo siglo supondría la cuantía de una beca salario, o tal vez más. Con el paso del tiempo, los dos primeros becarios se convertirían en profesores del centro.
El 23 de septiembre 1927 tiene lugar la segunda convocatoria. En esta ocasión el Tribunal está compuesto por José Cort Merita (Presidente), Enrique Oltra Codoñer (Secretario) y Vicente Miró Laporta (vocal), que firman el acta correspondiente. A dichas oposiciones pueden presentarse aquellos alumnos que tienen aprobado el segundo curso de aprendizaje. El tribunal acuerda por unanimidad concederla al opositor Adolfo Rius Peña, de 13 años, que más tarde, de 1945 a 1960, nos lo encontramos de profesor auxiliar meritorio de matemáticas en el mismo centro donde había cursado los estudios, con la salvedad de que sólo cobró los dos últimos cursos.
En el curso 1930-1931 existen en España alrededor de 85 Escuelas Elementales de Trabajo, recayendo en el Estado las funciones directivas y promotoras, mientras que es responsabilidad del Claustro de profesores y de los Patronatos locales respectivos la tarea de gobernarlas. La cuantía de las becas continúa siendo de 1.500 ptas. cada una, siendo los becarios Santiago Giner Cloquell, Enrique Masiá Ferrer, Pedro Fernández Sánchez y Francisco Valls Tobarra. Este último aparece en la plantilla docente de 1952 a 1963, año en que se traslada a Terrasa.
La memoria del curso 1932-1933 concluye con la relación de las siguientes becas concedidas por oposición: en 1º curso-desierta, 2º curso-Adolfo Alcaraz Verdú, 3º curso-Pedro Fernández Sánchez y, por último, Maestros-Francisco Valls Tobarra.
En el curso 1933-34 los alumnos beneficiarios fueron Antonio Giner Cloquell, Juan Sempere Esteve y Octavio Candela Carbonell. Octavio Candela aparece más tarde como docente en la etapa 1958-1983, desempeñando además diversos cargos tanto en la Escuela de Maestría Industrial como en la Escuela Técnica de Peritos Industriales.
Según la memoria del curso 1934-1935 la relación de becas concedidas por oposición ese curso fueron: 1º curso-Antonio Giner Cloquell, 2º curso-Juan Sempere Esteve, 3º y 4º cursos-desiertas.
En el curso 1935-1936 el importe de las 25 becas para alumnos de la Escuela Elemental de Trabajo suponía un montante de 11.950 ptas., de un presupuesto general de gastos que ascendía a 110.030 ptas. Las becas, como puede comprobarse se habían reducido, ostensiblemente, a 478 ptas. cada una.
En el transcurso de un trabajo de investigación sobre los orígenes remotos del IES Cotes Baixes-Alcoi, un centro educativo cuyo nacimiento se remonta a la primera parte del siglo XIX, he topado unos exámenes-oposiciones a becas convocadas por el Ayuntamiento de esta ciudad. La mencionada convocatoria nace en los primeros años de la dictadura de Primo de Rivera —cabe recordar que la historia reciente de ese centro empieza en 1925—, continúa en la Segunda República, se interrumpe en 1936 y vuelve a aparecer de 1942 a 1955, fecha en que se disuelve el Patronato Local de Formación Profesional, como consecuencia de la aplicación de la Ley Orgánica de Formación Profesional Industrial de 1955, constituyéndose a continuación la Junta Provincial de Formación Profesional Industrial.
Este hecho me animó a rescatar la relación de los becarios, puesto que uno de los objetivos de mi estudio era la recuperación de la memoria y del legado, a ser posible con nombres y apellidos, de tamas relacionados con el centro. Era consciente de que obviar estos datos significaba relegar estos méritos al más absoluto anonimato y silencio, lo cual, a todas luces, habría sido injusto.
A pesar de que la filosofia de premiar y estimular a los buenos estudiantes ya aparece plasmada en la legislación relativa a la enseñanza industrial de 1850, es en la Segunda República (en el caso de Alcoi) cuando aparecen las primeras oposiciones a becas convocadas por el Ayuntamiento. Aunque un examen detenido de las propias instancias y del contenido de esas pruebas sería muy significativo y revelador, sobre todo para establecer una comparación con el tipo de exámenes de la actualidad, no es el objetivo de la presente comunicación.
Apenas podemos recuperar las voces de los alumnos si exceptuamos aquellos merecedores de las becas concedidas por el consistorio alcoyano, ya que otros méritos que se nos escapan totalmente. De ahí el interés en plasmar sus nombres en la relación que sigue.
En el curso 1926-27, la Escuela Elemental de Trabajo de Alcoy —nombre oficial del momento— el alumno merecedor de la beca en el grupo 1º de Preparatorio de Aprendizaje es Enrique Masiá Ferrer; en el grupo 1º de Aprendizaje, Rafael Monllor Pérez; en el grupo 2º de Preparatorio de Aprendizaje, Adolfo Rius Peña y en el grupo 2º de Aprendizaje Emilio Vilaplana Alcaraz. Cada una de las becas ascendía a 1.500 ptas., cantidad equivalente a lo que en los años setenta del mismo siglo supondría la cuantía de una beca salario, o tal vez más. Con el paso del tiempo, los dos primeros becarios se convertirían en profesores del centro.
El 23 de septiembre 1927 tiene lugar la segunda convocatoria. En esta ocasión el Tribunal está compuesto por José Cort Merita (Presidente), Enrique Oltra Codoñer (Secretario) y Vicente Miró Laporta (vocal), que firman el acta correspondiente. A dichas oposiciones pueden presentarse aquellos alumnos que tienen aprobado el segundo curso de aprendizaje. El tribunal acuerda por unanimidad concederla al opositor Adolfo Rius Peña, de 13 años, que más tarde, de 1945 a 1960, nos lo encontramos de profesor auxiliar meritorio de matemáticas en el mismo centro donde había cursado los estudios, con la salvedad de que sólo cobró los dos últimos cursos.
En el curso 1930-1931 existen en España alrededor de 85 Escuelas Elementales de Trabajo, recayendo en el Estado las funciones directivas y promotoras, mientras que es responsabilidad del Claustro de profesores y de los Patronatos locales respectivos la tarea de gobernarlas. La cuantía de las becas continúa siendo de 1.500 ptas. cada una, siendo los becarios Santiago Giner Cloquell, Enrique Masiá Ferrer, Pedro Fernández Sánchez y Francisco Valls Tobarra. Este último aparece en la plantilla docente de 1952 a 1963, año en que se traslada a Terrasa.
La memoria del curso 1932-1933 concluye con la relación de las siguientes becas concedidas por oposición: en 1º curso-desierta, 2º curso-Adolfo Alcaraz Verdú, 3º curso-Pedro Fernández Sánchez y, por último, Maestros-Francisco Valls Tobarra.
En el curso 1933-34 los alumnos beneficiarios fueron Antonio Giner Cloquell, Juan Sempere Esteve y Octavio Candela Carbonell. Octavio Candela aparece más tarde como docente en la etapa 1958-1983, desempeñando además diversos cargos tanto en la Escuela de Maestría Industrial como en la Escuela Técnica de Peritos Industriales.
Según la memoria del curso 1934-1935 la relación de becas concedidas por oposición ese curso fueron: 1º curso-Antonio Giner Cloquell, 2º curso-Juan Sempere Esteve, 3º y 4º cursos-desiertas.
En el curso 1935-1936 el importe de las 25 becas para alumnos de la Escuela Elemental de Trabajo suponía un montante de 11.950 ptas., de un presupuesto general de gastos que ascendía a 110.030 ptas. Las becas, como puede comprobarse se habían reducido, ostensiblemente, a 478 ptas. cada una.




















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