MASCOTAS. La sufren al separarse de sus dueños.
¿Tu perro o tu gato se ha convertido en tu segunda sombra? ¿No se separa de ti ni hasta cuando vas al baño?
Para las mascotas que hacen esto, su dueño es como el jefe de su manada. Sienten tanta inseguridad que no pueden separarse de la persona que les cuida. Y esto hace que el humano piense que su mascota no puede vivir sin él.
Pero Juan Sirvent, de Aitana Clínica Veterinaria, nos advierte de que “estas mascotas son las más propensas a orinar en cualquier lugar, a destrozar todo lo que se les pone por delante y a emitir sonidos altos cuando se quedan solas”.
Esta conducta negativa es recompensada muchas veces por el dueño para que la mascota calle, pero esto no hace más que reforzar su mal comportamiento.
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La ansiedad de las mascotas[/caption]
Hay que evitar que esto suceda, y para ello se le debe educar de forma que disminuya su ansiedad y controle sus acciones.
El primer paso es salir durante 5 minutos y regresar a casa. Esto se debe repetir varias veces para que la mascota se sienta más tranquila.
Al volver a casa se debe ser natural. Si acariciamos al animal debe ser de manera relajada, sin demasiado afecto, y por supuesto no darle un premio cada vez que volvamos a entrar.
Se debe prolongar el tiempo fuera de casa progresivamente hasta llegar a salir durante una hora. Desde Aitana Clínica Veterinaria aconsejan que “si al volver, el perro o el gato han hecho algún destrozo, se le debe castigar con un grito, un golpe en el suelo o con seriedad, pero nunca con violencia física hacia ellos”.
El castigo debe durar como mucho 15 minutos y que no sea repetitivo porque la mascota puede sentirse confundida y perder la confianza de su dueño.
La ansiedad de las mascotas[/caption]
Hay que evitar que esto suceda, y para ello se le debe educar de forma que disminuya su ansiedad y controle sus acciones.
El primer paso es salir durante 5 minutos y regresar a casa. Esto se debe repetir varias veces para que la mascota se sienta más tranquila.
Al volver a casa se debe ser natural. Si acariciamos al animal debe ser de manera relajada, sin demasiado afecto, y por supuesto no darle un premio cada vez que volvamos a entrar.
Se debe prolongar el tiempo fuera de casa progresivamente hasta llegar a salir durante una hora. Desde Aitana Clínica Veterinaria aconsejan que “si al volver, el perro o el gato han hecho algún destrozo, se le debe castigar con un grito, un golpe en el suelo o con seriedad, pero nunca con violencia física hacia ellos”.
El castigo debe durar como mucho 15 minutos y que no sea repetitivo porque la mascota puede sentirse confundida y perder la confianza de su dueño.





















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