Artículo de opinión de Bartolomé Sanz Albiñana, doctor en filología inglesa.
Incluso sobre las revistas escolares se podrían realizar estudios serios y tesis doctorales. Se me ocurre que esos approaches —perdonen el anglicismo— se podrían acotar por niveles (infantil, primaria, secundaria, Universidad), por provincias, por comarcas o circunscribirse a una localidad. Si lo prefieren, podríamos centrarnos en los diferentes tipos de centros (públicos, concertados, privados). Y las fuentes de financiación, así como la implicación de las AMPAs. Cualquier campus de una universidad que se precie tiene su revista, y si un departamento universitario tiene proyectos, encuentra en la revista de su departamento el medio idóneo de canalizar su línea de investigación y sus inquietudes.
Pero claro, el problema de muchos centros, yo diría que de la mayoría de los públicos, aunque no tanto de los privados y concertados, es su falta de memoria histórica, es decir, esa especie de alzheimer escolar que los centros docentes, como instituciones que son, van adquiriendo involuntariamente a lo largo del tiempo, o vaya usted a saber si es debido al meninfotisme congénito, esa dolencia tan arraigada en el pueblo valenciano. Porque, digámoslo claro y pronto, en empresas de esas características, de beneficios, pocos; de dolores de cabeza, muchos. Desconozco si las revistas escolares dan puntos para los sexenios: eso al menos proporcionaría al personal un estímulo que repercutiría en beneficio de la comunidad, y no me refiero solo a la educativa. (Perdonen, pero hoy no toca hablar de los recortes que los centros educativos sufren para esas u otras actividades; hoy toca hablar de imaginación).
E imaginación es lo que no le ha faltado al IES Pare Vitòria de Alcoi, que se puso a caminar en 1929, como tampoco le ha faltado a otro centro paradigmático de la CV como es el IES Josep de Ribera de Xàtiva, creado en 1933. Los dos Institutos presentan iniciativas realmente ejemplares y de categoría admirable en el campo de confección de revistas escolares. A Eines, en el IES Pare Vitòria de Alcoi, y a Nuestro Instituto —El nostre Institut, a partir de 1987—, en el IES Josep de Ribera de Xàtiva, no les hace falta que la administración educativa les premie o reconozca su trabajo. Seguro que habrá muchísimas más que yo desconozco, pero estas dos, en concreto, son el resultado de haber interiorizado inconscientemente, en el algún momento de su historia, determinados versos de If de Rudyard Kipling.
Centrándome en el caso de Eines, he de reconocer que no es nada corriente encontrar centros que después de treinta años de iniciar su andadura en este campo, continúen otorgándole un carácter sacramental y una marca indeleble a su obra; sí, exactamente del mismo modo que, según la doctrina de la Iglesia Católica —y de la protestante también— los sacramentos imprimen carácter, estas revistas dan sello de calidad a un centro, que no tienen que ver nada con la calidad ISO, y afortunadamente para el resto parece que estén condenadas a arrastrarla genéticamente el resto de su vida.
Y para salir a la luz número tras número, uno se imagina el complicado engranaje de colaboradores voluntarios, el apoyo firme de un AMPA creyente en las propuestas serias que le llegan de los profesores y de los alumnos, unas entidades patrocinadoras que apuestan sin reticencias, una procesión de directores a quienes observo en silencio desde hace años, alumnos motivados más allá de las aduanas académicas y, por tanto, ensayando su futura implicación en una ciudadanía responsable, un colectivo que se pasa el testigo de generación en generación intentando retratar la sociedad y su devenir constante en los escenarios cambiantes (política, educación, modernismo, Ovidi Montllor, el Chicharra, la revolución industrial, etc.). En resumen, una alineación planetaria exitosa tras haber haber escrutado inteligentemente en los oráculos del Claustro, del Consejo Escolar y del AMPA.
Este es mi más sincero homenaje y reconocimiento a vuestro trabajo. No necesitáis ninguna propaganda especial, la obra está a la vista para quien quiera verla. Enhorabuena a los equipos que han hecho realidad a lo largo del tiempo revistas de la categoría de las vuestras. Vuestro esfuerzo es digno de reconocimiento público. Enhorabuena por reinventaros, y por vuestra experimentada e inteligente plétora creativa en beneficio de la sociedad.
Enhorabuena a los dos, repito. Que vuestro trabajo sirva para que otros centros abran los ojos. Unos centros tienen feeling y background —no importa si alguien no entiende estas palabras; son dos cosas buenas—, mientras que otros no los tienen. Vosotros andáis más que sobrados. En cualquier caso, me vienen a la memoria las palabras de Eugenio D´Ors: “Todo pasa; una sola cosa te será contada y es tu obra bien hecha”.
Incluso sobre las revistas escolares se podrían realizar estudios serios y tesis doctorales. Se me ocurre que esos approaches —perdonen el anglicismo— se podrían acotar por niveles (infantil, primaria, secundaria, Universidad), por provincias, por comarcas o circunscribirse a una localidad. Si lo prefieren, podríamos centrarnos en los diferentes tipos de centros (públicos, concertados, privados). Y las fuentes de financiación, así como la implicación de las AMPAs. Cualquier campus de una universidad que se precie tiene su revista, y si un departamento universitario tiene proyectos, encuentra en la revista de su departamento el medio idóneo de canalizar su línea de investigación y sus inquietudes.
Pero claro, el problema de muchos centros, yo diría que de la mayoría de los públicos, aunque no tanto de los privados y concertados, es su falta de memoria histórica, es decir, esa especie de alzheimer escolar que los centros docentes, como instituciones que son, van adquiriendo involuntariamente a lo largo del tiempo, o vaya usted a saber si es debido al meninfotisme congénito, esa dolencia tan arraigada en el pueblo valenciano. Porque, digámoslo claro y pronto, en empresas de esas características, de beneficios, pocos; de dolores de cabeza, muchos. Desconozco si las revistas escolares dan puntos para los sexenios: eso al menos proporcionaría al personal un estímulo que repercutiría en beneficio de la comunidad, y no me refiero solo a la educativa. (Perdonen, pero hoy no toca hablar de los recortes que los centros educativos sufren para esas u otras actividades; hoy toca hablar de imaginación).
E imaginación es lo que no le ha faltado al IES Pare Vitòria de Alcoi, que se puso a caminar en 1929, como tampoco le ha faltado a otro centro paradigmático de la CV como es el IES Josep de Ribera de Xàtiva, creado en 1933. Los dos Institutos presentan iniciativas realmente ejemplares y de categoría admirable en el campo de confección de revistas escolares. A Eines, en el IES Pare Vitòria de Alcoi, y a Nuestro Instituto —El nostre Institut, a partir de 1987—, en el IES Josep de Ribera de Xàtiva, no les hace falta que la administración educativa les premie o reconozca su trabajo. Seguro que habrá muchísimas más que yo desconozco, pero estas dos, en concreto, son el resultado de haber interiorizado inconscientemente, en el algún momento de su historia, determinados versos de If de Rudyard Kipling.
Centrándome en el caso de Eines, he de reconocer que no es nada corriente encontrar centros que después de treinta años de iniciar su andadura en este campo, continúen otorgándole un carácter sacramental y una marca indeleble a su obra; sí, exactamente del mismo modo que, según la doctrina de la Iglesia Católica —y de la protestante también— los sacramentos imprimen carácter, estas revistas dan sello de calidad a un centro, que no tienen que ver nada con la calidad ISO, y afortunadamente para el resto parece que estén condenadas a arrastrarla genéticamente el resto de su vida.
Y para salir a la luz número tras número, uno se imagina el complicado engranaje de colaboradores voluntarios, el apoyo firme de un AMPA creyente en las propuestas serias que le llegan de los profesores y de los alumnos, unas entidades patrocinadoras que apuestan sin reticencias, una procesión de directores a quienes observo en silencio desde hace años, alumnos motivados más allá de las aduanas académicas y, por tanto, ensayando su futura implicación en una ciudadanía responsable, un colectivo que se pasa el testigo de generación en generación intentando retratar la sociedad y su devenir constante en los escenarios cambiantes (política, educación, modernismo, Ovidi Montllor, el Chicharra, la revolución industrial, etc.). En resumen, una alineación planetaria exitosa tras haber haber escrutado inteligentemente en los oráculos del Claustro, del Consejo Escolar y del AMPA.
Este es mi más sincero homenaje y reconocimiento a vuestro trabajo. No necesitáis ninguna propaganda especial, la obra está a la vista para quien quiera verla. Enhorabuena a los equipos que han hecho realidad a lo largo del tiempo revistas de la categoría de las vuestras. Vuestro esfuerzo es digno de reconocimiento público. Enhorabuena por reinventaros, y por vuestra experimentada e inteligente plétora creativa en beneficio de la sociedad.
Enhorabuena a los dos, repito. Que vuestro trabajo sirva para que otros centros abran los ojos. Unos centros tienen feeling y background —no importa si alguien no entiende estas palabras; son dos cosas buenas—, mientras que otros no los tienen. Vosotros andáis más que sobrados. En cualquier caso, me vienen a la memoria las palabras de Eugenio D´Ors: “Todo pasa; una sola cosa te será contada y es tu obra bien hecha”.


















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