Pagina 66, Noticias de Alcoy y de El Comtat
Rafael Valls

El dianero

Artículo de opinión de Rafael J. Valls Buitrago.

Rafael Valls - Dilluns, 28 de Abril del 2014
Tiempo de lectura:

Marcha rápido y alegre el dianero, respirando hondamente el aire fresco de la madrugada. Es un aire limpio, seco, especial que aumenta el ritmo del paso ya ligero del dianero dispuesto a no llegar tarde a su cita tan esperada. Se disparan las emociones y se disipan las tentaciones.

 

Se embriaga el alma festera de tanto fervor contenido hasta el punto de  que el nervio hace que todo el cuerpo se contraiga por la inevitable rigidez que produce la honda satisfacción de la fiesta alcoyana. Amanece poco a poco y los ojos del dianero brillan de  entusiasmo, no ya por el sueño no reparado sino mas bien por el sueño realizado de caminar altivamente por las calles que llevan al inicio de la fiesta, al arranque de la diana, a la explosión de mucho sentimiento.

 

Poco a poco llega la hora y poco a poco las risas tensas junto con el murmullo intenso de la gente se va haciendo notar y se deja sentir en cada latido fuerte, intenso y rápido de cada corazón de cada dianero que se prepara para su ceremonia tan esperada y tan deseada. Es el día, es el momento y es la pasión alcoyana que hace transformar cada segundo de cada minuto de cada instante que conforma la fiesta y que nos hace comprender en silencio lo que con palabras no se puede relatar por ser precisamente un sentimiento que se tiene o no se tiene, pero que quien lo tiene lo disfruta y comparte con aquel que también lo tiene y así se forma una gran espiral de intensos e inacabables placeres internos poco entendibles por quien no siente o no sabe o no entra en la garra de la fiesta.

 

Es el interior de ese dianero el que es capaz de revelar todo lo que lleva la fiesta alcoyana y es su mirada y su trémula mano quien delata su amor incomprendido por aquellos que jamás han querido entender la razón de la fiesta alcoyana. Amanece ya muy deprisa, todo se inicia y todo va muy rápido, y todo va pasando con gran puntualidad y rigor protocolario que nos distingue. La luz del día ya despunta y se hace notar cada vez todo con mayor detalle. Y allí donde la luz hace un reflejo extraño, es donde está ese dianero que ríe la vida y sus breves momentos buenos, quien sólo se satisface por levantar la mirada al cielo y en total y completo silencio y con gran humildad da gracias a la vida y a la providencia, por la bondad del momento que vive.

 

Es el dianero que caminaba raudo por las calles quien ahora marcha a ritmo de pasadoble. Es el dianero quien alegra el día que se inicia y que engalanado con su traje hace breve historia del instante. Es el dianero, ese que ahora te mira con semblante alegre, mirada perdida y ojos vidriosos no ya por el sueño no reparado, sino mas bien por el sueño que está viviendo el que te hace vibrar cuando leas este sincero relato de un festero.

Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de Página66.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.212

Todavía no hay comentarios

Más contenidos

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.