Es imprescindible tomar conciencia de lo importante que es conocer nuestro cuerpo y sus dolencias, sobre todo a partir de los 40 años. A partir de esta edad la mayoría de las personas empiezan a mostrar algún tipo de desequilibrio en su organismo (azúcar, colesterol, problemas en la espalda, problemas articulares, insomnio…) y hacer especial hincapié en la importancia que sobre nuestra salud tienen los hábitos de vida y lo que comemos.
En pleno siglo XXI, el ritmo de vida es frenético y es necesario ofrecer alternativas a las opciones curativas clásicas basadas en “recetas de la abuela” que hoy en día no resultan ni prácticas ni ágiles, resultando mucho más cómodo comprar un producto ya elaborado y listo para tomar.
El uso de preparados dietéticos y complementos alimenticios es por tanto una vía interesante a la hora de abordar ciertos problemas de salud, especialmente por su gran potencial a nivel preventivo y en procesos crónicos (o de larga duración).
En L'Herbolari de Montse la licenciada en Farmacia Montserrat Pascual explica que "los fármacos convencionales son sin duda los productos de elección frente a procesos agudos o de instauración rápida ya que son capaces de ofrecer un alivio rápido y eficaz. Sin embargo cuando un problema de salud perdura en el tiempo, (esto es, se hace crónico), a menudo se siguen utilizando los mismos fármacos que en la fase aguda, sin aportar generalmente mejoras significativas".
El problema es que el consumo crónico de muchos fármacos trae consigo numerosos efectos secundarios indeseables, que , en ocasiones, son peores que la propia enfermedad. Este es el motivo por el cual resulta interesante el considerar otras opciones, que complementen, o en ciertos casos, prevengan del abuso excesivo de los fármacos convencionales.
Desde el punto de vista comercial, los productos que no son considerados fármacos y que son de venta en herbolarios y dietéticas, son conocidos popularmente como suplementos o complementos alimenticios. Estos productos basan su composición en extractos de plantas (fitoterapia), vitaminas y minerales (ortomolecular), formas minerales en bajas concentraciones (oligoterapia) o combinaciones de las anteriores.
La ley vigente para este tipo de productos indica expresamente que por tratarse de complementos alimenticios y no fármacos no se podrán atribuir en su etiquetado ninguna propiedad terapéutica ni indicaciones, esto explica que vengan sin prospecto en su interior. Esto genera en el usuario una falta de confianza puesto que está acostumbrado a la cultura del fármaco.
Cuanta gente pregunta al leer “complemento alimenticio” ¿este producto engorda….?
Los fabricantes de todos estos productos, fitoterapia, oligoterapia, ortomolecular, son laboratorios farmacéuticos con su director técnico farmacéutico, porque de lo contrario, no se pueden hacer cápsulas, comprimidos, ampollas, jarabes, extractos, fitogranulos, bifásicos, perlas... si no se es laboratorio farmacéutico.
Por tanto cuando compramos un producto de estos, sabemos que tiene una calidad farmacéutica y necesitamos el consejo de un profesional, de una persona cualificada, pues no por ser natural no es peligroso, hay muchas plantas que interaccionan con medicamentos y que no se pueden tomar juntos, hay que desterrar el mito de que “como es natural no pasa nada”, aseguran en L'Herbolari de Montse.
El potencial de estos productos a nivel preventivo y en procesos crónicos es muy grande y, cada vez más su uso está aumentando. Ahora bien, a diferencia de los fármacos, cuyo uso en procesos agudos suele ser corto y rápido, el uso de estos complementos alimenticios requiere regularidad y constancia.
Este tipo de preparados centra sus efectos actuando más en la raíz del problema que en los síntomas y, por tanto, para obtener el máximo beneficio es necesario tomarlos durante cierto tiempo (3, 6, 12 meses…).
Dicho esto uno no puede pretender que un problema que ha convivido con nosotros durante años, desaparezca de un plumazo con solo tomar un producto durante un mes… quien quiera obtener una solución rápida a sus problemas de salud con estos productos está equivocado.
Un tratamiento adecuado junto con hábitos de vida correctos y pensamientos no tóxicos harán que nos convirtamos en protagonistas de nuestra propia curación y no en sujetos pasivos a la espera de que los demás solucionen nuestros problemas de salud.



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