En Calzados Álvarez vamos a ocuparnos esta vez de calzar a nuestro público más mayor y más delicado: las personas mayores.
Este colectivo tristemente no se muestra interesante para muchos comercios porque en sí es problemático, lento y poco consumista que entorpece en la tienda y que necesita mucha atención de la dependencia, pero alguien tiene que dedicarse a calzar a este público latente.
Las cadenas más modernas no habilitan un lugar en su tienda para este público porque para empezar las dependientas de 'chicle' carecen de conocimientos necesarios para atenderles como ellos necesitan.
Existe de nuevo una necesidad del comercio de 'mostrador' capaz de escuchar y aconsejar a estas personas mayores que además de comprarte te va a contar su vida, la de sus hijos y probablemente la de sus nietos. Procuro tener paciencia con ellos y pensar que quizá eres tú la primera persona con la que habla en todo el día. Y estar ahí para recodar a María víctima de un ligero Alzheimer que ayer ya estuvo y ya compró, la cual, con sinceridad, en un principio entorpece mi rutina pero luego me alegro al verla de nuevo.
En definitiva ¿qué es lo que necesitan estos clientes cuando no vienen acompañados?
1 - Atención: me gusta preguntarles con qué tipo de calzado piensan que van mejor, es decir con cordón, velcro... Según su movilidad tacón bajo, un poco más alto, etc.
2 - Asesoramiento: recomendarles por ejemplo un zapato de su talla, hacerles entender que no por llevar una talla más de la que necesitan van a ir mejor, de buen material y seguro frente a posibles resbalones y caídas tan peligrosas a estas edades, pero no sólo esto sino de buenos materiales bien confeccionados sin costuras para evitar úlceras difíciles de curar.
Recomendarles un buen zapato que aloje sus pies sin comprimirlos, que el calzado de descanso es sólo para andar por casa no para ir a comprar ni para subir y bajar escaleras ni pasear a su mascota puesto que no es un calzado preparado para ello.
Dar la facilidad si se encuentran en residencias a sus familiares y cuidadores de prestar calzado para probarles sin ningún compromiso y sobre todo tratarlos con cariño y comprensión para ayudar a conseguir la ansiada autonomía que en estas edades resulta tan digna y necesaria.
Un artículo de Pilar Martínez, de Calzados Álvarez.


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