El ritmo frenético de una historia sorprendente
Cuando se trata de cine, uno nunca puede estar seguro de nada. Puede pasar cualquier cosa. Puede que la película que estás esperando desde hace años te resulte un tostón, o puede que la disfrutes. Otras veces, cuando vas a la taquilla y tienes que pensarte un buen rato que peli vas a ver porque ninguna te llama la atención, acabas saliendo de la sala con la sensación de que has acertado de pleno.
Esto es lo que me ha ocurrido con Un ciudadano ejemplar. Lo que parecía que iba a ser la clásica historia del vengador individual que se toma la justicia por su mano (historia que hemos visto en innumerables ocasiones), resulta que es una buena película. El argumento empieza, como ya he dicho, de forma convencional, pero a medida que avanza, la trama te va manteniendo alerta, hasta que ya no puedes esperar para saber qué está pasando. El ritmo del guión va in crescendo de forma sistemática, desde el violento inicio, para desembocar en un final sorprendente y adecuado.
Aunque pueda parecerlo por los tráilers, esto no es un telefilm. La película tiene las dosis suficientes de violencia y de crudeza para que nos la tomemos en serio, y unos personajes bien desarrollados. Aunque el fiscal interpretado por el oscarizado Jamie Foxx esté quizás un tanto estereotipado (¿cuántos abogados ambiciosos e imparables hemos visto ya?), el protagonista, el vengador con el rostro de Gerard Butler es un personaje enormemente definido, que esconde muchas sorpresas que el espectador no se espera, y cuyo registro va desde la impotencia y el dolor a la rabia y la seguridad en sí mismo. Muy aceptable el que fuera Leónidas en 300.
El punto fuerte de la película es, como ya he dicho, el ritmo de su guión, y la capacidad del director para esconder sus cartas y dejarnos desconcertados, dándonos solamente la información justa para que nos mantengamos alerta sin desvelarnos demasiadas cosas. Este película es un ejemplo del poder de los medios de comunicación: siendo como es una buena obra, sin duda muy superior a muchas con las que comparte cartelera, su repercusión será sin duda mínima, porque la mínima es la difusión que se le da. Una pena.
Antonio Moreno Crespo
Cuando se trata de cine, uno nunca puede estar seguro de nada. Puede pasar cualquier cosa. Puede que la película que estás esperando desde hace años te resulte un tostón, o puede que la disfrutes. Otras veces, cuando vas a la taquilla y tienes que pensarte un buen rato que peli vas a ver porque ninguna te llama la atención, acabas saliendo de la sala con la sensación de que has acertado de pleno.
Esto es lo que me ha ocurrido con Un ciudadano ejemplar. Lo que parecía que iba a ser la clásica historia del vengador individual que se toma la justicia por su mano (historia que hemos visto en innumerables ocasiones), resulta que es una buena película. El argumento empieza, como ya he dicho, de forma convencional, pero a medida que avanza, la trama te va manteniendo alerta, hasta que ya no puedes esperar para saber qué está pasando. El ritmo del guión va in crescendo de forma sistemática, desde el violento inicio, para desembocar en un final sorprendente y adecuado.
Aunque pueda parecerlo por los tráilers, esto no es un telefilm. La película tiene las dosis suficientes de violencia y de crudeza para que nos la tomemos en serio, y unos personajes bien desarrollados. Aunque el fiscal interpretado por el oscarizado Jamie Foxx esté quizás un tanto estereotipado (¿cuántos abogados ambiciosos e imparables hemos visto ya?), el protagonista, el vengador con el rostro de Gerard Butler es un personaje enormemente definido, que esconde muchas sorpresas que el espectador no se espera, y cuyo registro va desde la impotencia y el dolor a la rabia y la seguridad en sí mismo. Muy aceptable el que fuera Leónidas en 300.
El punto fuerte de la película es, como ya he dicho, el ritmo de su guión, y la capacidad del director para esconder sus cartas y dejarnos desconcertados, dándonos solamente la información justa para que nos mantengamos alerta sin desvelarnos demasiadas cosas. Este película es un ejemplo del poder de los medios de comunicación: siendo como es una buena obra, sin duda muy superior a muchas con las que comparte cartelera, su repercusión será sin duda mínima, porque la mínima es la difusión que se le da. Una pena.
Antonio Moreno Crespo




















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