Primero la gente, después el capital financiero
Artículo de opinión de Rodrigo Paños Jiménez.
“Primero la gente, después el capital financiero”. Esa es la filosofía con la cual Rafael Correa gobierna Ecuador desde que en 2006 fue electo. Desde entonces, ha disminuido el índice de pobreza (de un 37.6% en 2006 a menos del 25%) y el del desempleo (hasta un 5%); además, ha aumentado el nivel de bienestar, la calidad de vida de las personas así como la del sistema democrático.
Ha podido ser así porque el gobierno de Correa dedicó todas sus fuerzas en recuperar la soberanía de su país: en materia financiera, recuperó las funciones del banco central, y así pudo enfrentar los problemas monetarios y económicos; en política, redactó una nueva constitución en la cual blindó el estado de bienestar; y en el ámbito social, protegió los derechos de la gente por encima de los intereses y abusos de las grandes entidades.
Lo primero que hizo al llegar al poder fue una auditoría de la deuda pública. De este modo se comprobó que buena parte de la deuda que asfixiaba al pueblo ecuatoriano era ilegítima, puesto que había sido contraída en base a fraude y especulación.
Con esta auditoría se descubrió que los mismos bancos que habían sido rescatados con dinero público durante la crisis de los 90’ eran propietarios de la deuda pública, con la cual especulaban para hacer beneficios privados en detrimento de los intereses públicos. Realizada la auditoría, muchos banqueros, políticos y especuladores fueron juzgados y condenados por terrorismo financiero.
Después, el gobierno de Ecuador hizo una quita de la deuda, aliviando al país de una parte importante de la deuda pública y dando así, por fin, oxígeno al, hasta ahora, maltratado pueblo ecuatoriano.
Las amenazas que vaticinaban que si Ecuador hacía esto se condenaría a no obtener nunca más financiación de los mercados internacionales resultaron falsas. Algunos de los países BRICS (nuevas potencias internacionales), como por ejemplo China y Brasil, se ofrecieron rápidamente a financiar económicamente los proyectos de progreso social programados por el nuevo gobierno (basados principalmente en la expansión del estado de bienestar).
Este es el primer paso que Ecuador dio para salir de la crisis neoliberal, “la larga y amarga noche neoliberal”, como dicen allí, situación por la cual los países del Sur de Europa (Portugal, Italia, Grecia y España) estamos transitando: un plan de ajustes estructurales basados en la reducción de servicios y ayudas públicas, desregulación de leyes laborales y comerciales, así como una fiscalización que perjudica a las clases más humildes mientras premia a las clases altas y muy altas.
Ecuador, en este sentido, es un precedente esperanzador para los pueblos que transitan la crisis del austericidio (cómo dicen algunos premios Nobel en economía, ninguneados, por cierto, por la Unión Europea), no tanto para los entramados financieros que especulan con los recursos públicos. Un ejemplo de la Historia reciente del cual tenemos mucho que aprender.
Ahora mismo, Grecia se encuentra en fase de negociación de las condiciones de pago de su deuda pública con las instituciones Europeas. No lo tendrá sencillo para salir del paso, puesto que los propietarios de la deuda pública son actores financieros muy poderosos que no están dispuestos a perder ni un euro, aunque sea por el bien común. Sin embargo, el nuevo gobierno está demostrando que está dispuesto a defender los intereses de su pueblo por encima a los intereses del capital financiero.
En España tenemos el mismo problema, una deuda pública que ha ido creciendo durante los últimos años de crisis de forma exponencial: en 2007 teníamos alrededor de un 35% del PIB anual de deuda pública. Hoy tenemos casi el 100%, más de un billón de euros. Esto demuestra que las políticas de austeridad no han servido para mejorar la situación del país; más bien, todo el contrario.
En España, pagamos más de 30.000 millones de euros anuales de deuda en concepto de intereses bancarios. Una cifra desorbitada. Y es que estamos pagando intereses con intereses por los cuales pagaremos en el futuro más intereses. Los mecanismos de pago de la deuda pública nos ha metido en una espiral de pagos infinita de la cual, si queremos superar la actual crisis económica, tenemos que salir urgentemente. Igual que salió Ecuador e igual que ahora está haciendo Grecia.
Para conseguirlo, la gente de la calle, antes de nada, tenemos que informarnos de qué está pasando realmente. Porque se da el caso que mucha gente, por el hecho de ver las noticias televisivas o leer los principales medios de información, piensa que está informada sobre el tema; cuando realmente, en muchas ocasiones, realmente está siendo desinformada.
Esto se debe de al hecho de que los grandes medios de comunicación, junto con los bancos y otras grandes corporaciones, forman parte del entramado de poderes financieros que especulan con los intereses de la sociedad (incluso con la deuda pública). Por eso no nos cuentan todo lo que tendrían que contarnos sobre determinados temas y, además, nos marean con información intoxicada de intereses o información banal.
Por otro lado, si las personas de la calle queremos contribuir a la salida de la crisis, tenemos que apoyar con nuestra voluntad a las organizaciones políticas que estén dispuestas a enfrentar valientemente estos problemas, como hizo el gobierno de Correa en Ecuador y está haciendo el de Tsipras en Grecia. Porque, ya sabemos, un pueblo unido nunca será vencido.



















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de Página66.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.80