Contenidors / Foto CGCEn el tema de los residuos de una población intervienen muchos factores. Uno es el de la calidad, el acierto de tirar en donde se debe. Hace justo un mes veíamos el buen uso que los habitantes de Alcoy hacen del contenedor marrón, lo que ahorra un pellizco en el canon por el tratamiento de basura orgánica que paga la ciudad. Para utilizar este sistema hay que solicitarlo, porque además de ir cerrados para evitar que acaben en él cosas que no van ahí, los usuarios tienen descuentos en la tasa de basura.
Otro factor es la cantidad, con dos circunstancias. Por un lado, el total de kilos que dejamos para su recogida cada ciudadano o los miles de toneladas del total. Por otro, la distribución de los mismos, ya que no es igual que sume más la fracción ‘resto’ del contenedor gris, que la del vidrio o envases.
En 2024 los alcoyanos hemos generado 22.281 toneladas de basura. Como ejemplo gráfico, un coche medio pesa una tonelada. Eso significa que hemos incrementado los deshechos respecto al año anterior en unas 370 toneladas. Son cifras en las que nos perdemos, pero si vamos al detalle son 6 kilos por habitante y año, lo que significa que en el esfuerzo de cada uno encontramos la posibilidad de reducir la cantidad. Solamente es un gramo al día el que deberíamos conseguir no tirar para igualar lo que hicimos en 2023.
Entre las causas, como ha señalado la concejala de Medio Ambiente, Teresa Sanjuán, que vivimos más personas en Alcoy, pero el causante principal del crecimiento de la basura es más fácil que se encuentre en un mayor consumo.
Si miramos lo que hay dentro de cada cubo, el que más se ha incrementado es el contenedor gris, aquellas cosas que ni son envases, ni vidrio, ni cartón, ni envases. Han contado 395 toneladas más. De 14.454 toneladas en 2023 hemos pasado a 14.849. Es seguro que muchos de estos residuos podrían haber ido a otros contenedores con mejor sistema de reciclaje si en casa se hiciera una recogida selectiva más eficaz.
También ha habido más envases, lo que tiramos al contenedor amarillo. Pese a que son más kilos que en 2023, concretamente 232 toneladas de incremento, para la Concejalía de Medio Ambiente se trata de un dato positivo porque anuncia que separamos mejor y que hay más envases que no van a parar al gris, sino que una vez recogidos se pueden reciclar en nuevos productos.
Lo que ha bajado, quizás haya acabado en el gris, es la cantidad de vidrio recogida. Ha habido 65 toneladas menos dentro de los iglús y similares. Puede ser también que hayamos utilizado menos botellas y resto de envases de este material, pero otros indicadores no señalan ese dato.
De lo que están más preocupados en el Departamento de Medio Ambiente es de la disminución de toneladas procedentes del contenedor marrón, pese a que quien tira ahí la basura orgánica paga menos impuesto de residuos. En 2023 en esta fracción se recogieron 1.022 toneladas y en el pasado año solamente 957. Son 65 toneladas de descenso, bastante por habitante si tenemos en cuenta que no es de uso generalizado.
Teresa Sanjuán ha pedido “la colaboración de toda la población para reducir los residuos que van al contenedor gris”, ya que hay en ello beneficios medioambientales, económicos y de gestión.

























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